Un videoclip vive de la imagen y de dónde se rueda. Almería tiene la ventaja de ofrecer registros muy distintos a poca distancia: del Desierto de Tabernas a las playas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar hay menos de una hora, y en medio hay ramblas, salinas, pueblos blancos y polígonos industriales.
Qué aporta el dron a un videoclip
Fundamentalmente, movimiento con escala. Un plano aéreo que se abre desde el artista hasta descubrir el paisaje entero es un recurso que sólo se consigue desde el aire, y funciona igual de bien sobre el mar que en terreno montañoso.
Hay además un segundo registro, el del dron FPV, que da el plano continuo, rápido y cercano que encaja bien con géneros de ritmo alto. Combinar los dos —aéreo estable para las aperturas, FPV para la energía— es lo que da variedad sin perder unidad.
Localizaciones que funcionan
Desierto y ramblas. Terreno abierto, sin elementos que fechen la imagen, con luz muy marcada al amanecer y al atardecer.
Costa y acantilado. Cabo de Gata da acantilado, cala y agua transparente. Requiere tramitación previa por ser espacio protegido.
Industrial y urbano. Naves, invernaderos, puerto de Almería y arquitectura de la capital, para registros más fríos.
Si aún no tiene decidido dónde rodar, ese trabajo previo lo hacemos en localizaciones aéreas en Almería.
Las tres fases del trabajo
1. Planificación. Selección de localizaciones, guion visual plano a plano y calendario por franjas de luz. Aquí se decide también qué se rueda con dron y qué con cámara de tierra, porque intentar hacerlo todo desde el aire es el error más común.
2. Rodaje. Grabación aérea coordinada con el equipo de tierra. Un videoclip suele tener jornadas comprimidas, así que el orden de los planos se fija por posición del sol y no por orden de guion.
3. Postproducción. Montaje, etalonaje y ajuste al tempo del tema. El material aéreo tiene que casar en color con el resto: si se graba en un formato que aguanta corrección, esta fase deja de ser un problema.
Qué condiciona una jornada
El viento, la luz y los permisos, por ese orden. En la costa el viento de levante puede cerrar una jornada entera de vuelo; en el desierto el térmico de media mañana limita los planos largos. Y en espacios protegidos o cerca del aeropuerto la tramitación se hace con antelación, no la víspera. Lo detallamos en permisos de vuelo para rodajes.
Cualquier estilo, mismo procedimiento
Hemos rodado piezas con registros muy distintos, del flamenco al pop, al rock y a la electrónica. Lo que cambia entre géneros es el ritmo del montaje y el tipo de plano dominante, no el procedimiento: planificar, rodar con criterio y montar con tiempo.
Si tiene un tema y una idea, lo práctico es enseñarnos referencias visuales. Con eso se aterriza rápido qué es posible en las localizaciones de la provincia y qué haría falta para conseguirlo. Puede ver trabajos anteriores en el portfolio.
Qué se entrega y en qué formatos
La pieza principal es el videoclip montado y etalonado, en el formato y la resolución que pida la distribución. A partir de ahí lo habitual es preparar versiones cortas verticales para redes, un teaser y una selección de fotogramas en alta resolución para prensa y portadas. Ese material adicional se decide antes de rodar, porque condiciona cómo se encuadra: un plano pensado sólo en horizontal no sobrevive a un recorte vertical.
De qué depende el presupuesto
De las jornadas, del número de localizaciones, del equipo necesario y de la tramitación. Un rodaje de un día en una localización sin restricciones y otro de tres días encadenando desierto, costa protegida y casco urbano no se parecen en nada. Por eso no publicamos tarifas: preferimos ver la idea y dar una cifra que se sostenga.
