La palabra "certificado" aparece en casi todas las webs de drones y casi nunca se explica. Conviene hacerlo, porque de ahí depende que un trabajo se pueda hacer legalmente o no.
Qué es y qué no es
AESA es la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, la autoridad que aplica en España el marco europeo de la EASA para aeronaves no tripuladas. Hay dos cosas distintas que suelen confundirse: el operador, que es la empresa o persona responsable de la actividad y está registrada, y el piloto, que debe tener la formación correspondiente a la categoría de la operación.
Nosotros somos operador UAS registrado en AESA y volamos con pilotos con la habilitación que exige cada tipo de vuelo. Puede verlo detallado en operador UAS registrado en AESA.
Qué cambia en la práctica
Se puede volar donde no puede volar cualquiera. Zonas urbanas, entornos industriales, proximidad a infraestructuras y determinadas operaciones requieren un marco que un vuelo recreativo no tiene.
Hay seguro de responsabilidad civil por operación. Si algo sale mal, hay una cobertura detrás. Es la diferencia entre un accidente cubierto y un problema del cliente.
El vuelo queda documentado. Qué se voló, cuándo, con qué aparato y bajo qué condiciones. En trabajos industriales y en obra, eso a veces es un requisito del propio cliente.
La tramitación es parte del servicio. Comprobar el espacio aéreo, solicitar lo que corresponda y coordinar cuando hace falta es trabajo previo que asumimos nosotros.
Dónde importa especialmente en Almería
En tres escenarios. El entorno del aeropuerto de Almería, con condiciones específicas que afectan a buena parte de la capital y del Poniente. Los espacios naturales protegidos, con Cabo de Gata-Níjar y Tabernas a la cabeza, que suman restricciones ambientales a las aeronáuticas. Y los núcleos urbanos, donde la presencia de personas ajenas a la operación marca las distancias de trabajo. El mapa general está en dónde se puede volar un dron en Almería.
Qué trabajos hacemos con esta cobertura
Grabación aérea de bodas, conciertos y festivales; vídeo corporativo y promocional; inspecciones técnicas en renovables, construcción e industria; fotogrametría, termografía y agricultura de precisión; y streaming en directo con operaciones multicámara.
Es decir: prácticamente todo lo que aparece en servicios con drones depende de esta base. Sin ella, la mitad de esos trabajos no se podrían plantear en las localizaciones en las que se plantean.
Qué debería preguntar a cualquier proveedor
Tres cosas concretas, y valen para nosotros igual que para cualquier otro: si la empresa está registrada como operador, si el piloto tiene la formación que corresponde a la operación que se va a realizar, y si hay seguro de responsabilidad civil vigente para esa actividad.
Si alguna de las tres respuestas es vaga, el riesgo no es del proveedor: es de quien contrata. Un vuelo irregular sobre una instalación, un evento o un espacio protegido puede acabar en sanción y, sobre todo, en un trabajo parado a mitad.
Formación y actualización
La normativa europea de drones no es estática: cambia, se concreta y se actualiza. Mantener la habilitación no consiste en aprobar una vez sino en seguir esos cambios y ajustar los procedimientos de trabajo. Es una parte poco visible del servicio y sin embargo condiciona directamente lo que se puede ofrecer y en qué condiciones.
Cada operación tiene su categoría
No todos los vuelos son iguales ante la normativa. Un vuelo en campo abierto lejos de personas y un vuelo sobre un evento con público pertenecen a escenarios distintos, con requisitos distintos de formación, de aeronave y de documentación. Parte del trabajo previo consiste precisamente en encajar cada encargo en el escenario que le corresponde y preparar lo que ese escenario exige.
Cuando alguien pide un vuelo que no encaja en ningún escenario viable, la respuesta honesta es decirlo y buscar una alternativa: otro encuadre, otro punto de despegue u otra técnica. Es preferible a aceptar el encargo y resolverlo saltándose la norma.
